La alta prevalencia de trastornos mentales se relaciona con las rápidas transformaciones sociales que se están produciendo, como por ejemplo: las tensiones económicas, políticas, étnicas, el paro, la pobreza, las migraciones, la falta de apoyo familiar y social, la soledad y la ruptura de redes sociales, son circunstancias que contribuyen a aumentar la prevalencia de problemas de salud mental, donde  la depresión es el trastorno mental más frecuente asociado a un elevado sufrimiento personal y a una marcada reducción de la calidad de vida.

Es por ello, que la atención primaria adquiere una relevancia determinante en el abordaje de los pacientes con trastornos mentales mediante el abordaje terapéutico integral de las patologías que han de atenderse en el primer nivel asistencial. Es en este contexto, donde debemos responder a la pregunta de nuestro títul

o, afirmando que el profesional que debe proveer de cuidados a estos pacientes es la enfermera. Es por ello que las intervenciones en problemas de salud mental, y concretamente en la depresión mayor, es una de las áreas donde la enfermera debe adquirir competencias y habilidades vinculadas con la provisión de cuidados avanzados en la atención clínica directa del paciente depresivo y de su familia.

Esta ampliación del marco competencial enfermero viene avalada por instituciones internacionales como la OMS y el Consejo Internacional de Enfermeras. Así, en el informe Atlas: Nurses in Mental Health, realizado conjuntamente por la OMS y el Consejo Internacional de Enfermeras, se subraya que las enfermeras de AP, con la formación apropiada, pueden realizar una variedad más amplia de intervenciones en salud mental de las que le son asignadas actualmente. Concretamente, se señala que el diseño de planes de cuidados al paciente deprimido debe incluir la psicoeducación, la relación de ayuda y el seguimiento clínico del paciente. El informe también indica que las enfermeras deben adoptar un papel más activo en el diseño de políticas sanitarias para potenciar el desarrollo de la prevención, promoción e intervención en salud mental en el contexto de atención primaria.

Atendiendo a las características específicas de la depresión y especialmente a su curso prolongado y al altísimo riesgo de recurrencias y recaídas, hay una tendencia creciente a considerar que, en Atención Primaria, la depresión debería ser manejada como una enfermedad crónica más que como un episodio limitado en el tiempo (porque esta situación es la menos frecuente). Este abordaje viene condicionado por la asistencia integral y multidisciplinar, la accesibilidad y el seguimiento longitudinal que se establece con el paciente, lo que atribuye a la atención primaria el escenario perfecto. Los modelos de atención a enfermedades crónicas, collaborative care, que han mostrado su efectividad clínica en enfermedades crónicas (diabetes, HTA, EPOC, etc.), se han aplicado a la depresión demostrando también aquí su utilidad y efectividad frente a la práctica habitual.

Los modelos collaborative care incluyen diversos componentes: actitudes proactivas en la detección y en el seguimiento de la enfermedad, guías clínicas, organización de la provisión de servicios entre los diferentes niveles del sistema sanitario y perfiles profesionales, monitorización sistemática de la evolución y los resultados y, de forma muy relevante, la educación sanitaria y el fomento de la corresponsabilización del paciente en el proceso terapéutico. Los objetivos principales de la psicoeducación son la autonomía, la promoción del autocuidado y la toma de decisiones por parte del paciente. La psicoeducación que se ofrece a las personas deprimidas ha de incluir información veraz y comprensible sobre la enfermedad y su manejo, apoyo emocional, habilidades de resolución de problemas y otras técnicas psicológicas. Ha de potenciarse el autocuidado y promover que los pacientes y sus familiares tomen parte activa en el manejo de la enfermedad.

Desde esta perspectiva, la colaboración activa de la enfermera en el diseño, participación e investigación en programas de collaborative care en el abordaje de la depresión facilita un nuevo marco para el desarrollo de sus competencias profesionales. Por este motivo, es necesario que los profesionales de enfermería puedan acceder a la mejor formación acerca de los cuidados de salud y de su implantación basados en la mejor evidencia posible. Para ello, es necesario promover la investigación en cuidados de calidad que den respuesta, es decir que sean efectivos, especialmente en los problemas de salud que requieren cuidados continuados como en el caso de la depresión.

Por último, otra característica de la enfermera de atención primaria que facilita su intervención en depresión es que en su ejercicio del rol evita la dicotomía artificial entre necesidades físicas y necesidades psicológicas del paciente. De este modo, el objetivo principal de la enfermera es cuidar a las personas en función de sus características biológicas, psicológicas, valores, creencias, cultura, situación familiar y social. Este enfoque integral justifica la prioridad de desarrollar modelos e intervenciones biopsicosociales. Es por este motivo que, tanto en su formación de pregrado como en la formación continuada, se hace énfasis en la adquisición de competencias y habilidades para abordar los problemas emocionales. Además, esta formación se encuadra en un modelo biopsicosocial que promueve la comprensión del continuum enfermedad-salud y facilita la planificación de cuidados enfermeros. De manera más concreta, los objetivos formativos de la enfermera se estructuran en la adquisición de habilidades comunicativas (empatía, relación de ayuda, escucha activa) que forman parte del programa curricular de los estudios de enfermería de pregrado, y son un componente clave en la formación continuada de los profesionales de enfermería, en su relación con la persona que recibe los cuidados.

Creemos que hemos dado respuesta a nuestra pregunta inicial, describiendo cual es el rol enfermero en el abordaje de la depresión en la atención primaria. Después de definirlo, ahora es necesario implementarlo en   nuestra práctica asistencial para planificar planes de cuidados a los pacientes con depresión.

Para saber más: Abordaje psicoeducativo de la depresión en atención primaria. El modelo INDI. Accesible en: http://xurl.es/16im8

Germán López-Cortacans, infermer d’atenció primària

 

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